Te ofrecemos una transición saludable y personalizada para garantizar la continuidad del negocio que has construido.
Y cerrar no es solo bajar la persiana. Es esto:
Dar de lado a los clientes que tanto te costó conseguir, justo cuando más deberían poder confiar en ti.
Despedir a tu equipo. Conversaciones que no quieres tener, indemnizaciones que no quieres pagar.
Malvender stock y maquinaria a precio de saldo, porque nadie compra bien cuando tienes prisa por liquidar.
El papeleo y el desembolso de una liquidación: bajas, impuestos, últimas nóminas.
Treinta años de trabajo. Cero continuidad. Tu nombre, desapareciendo del sector que ayudaste a construir.
Nosotros somos tu Plan B.
Aprendemos el negocio desde dentro, contigo al lado. Lo que ya funciona, sigue funcionando exactamente igual.
Vamos asumiendo el día a día progresivamente. Tú decides cuándo y cuánto te desvinculas — nunca antes de que estés listo.
El negocio sigue con tu nombre, tu equipo y tus clientes. Tú cobras. Nosotros continuamos lo que empezaste.
Sigues siendo el propietario legal durante los 5 años. Nosotros operamos, tú conservas el control legal hasta el final. Si consideras que no quieres continuar, el acuerdo se puede terminar — lo decides tú, no nosotros.
No hay que cambiar nada de lo que ya esté funcionando — simplemente nos enfocamos en captar nuevo negocio. Aún así, tú siempre decides si continuar o no.
No. Para garantizar una transición saludable, preferimos trabajar codo con codo con el equipo actual durante un mínimo de 1 a 2 años antes de cualquier cambio de mando.
Se quedan. Es la base de por qué esto funciona: nadie nota la transición desde fuera. Ni un cliente, ni un empleado.
Te invitamos a comer para conocernos y ver si tu negocio encaja. Si encaja, en unas semanas tienes el contrato sobre la mesa.
No dejes que treinta años de trabajo terminen en un cierre. Todavía puedes decidir tú cómo sigue.